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Notas de degustación

Notas de flores silvestres precoces, flores de lima, notas de futas frescas, como la pera. La promesa de un futuro maravilloso se hace evidente en este licor joven e impetuoso. El aguardiente recién destilado es un brebaje único, en el que aún no se nota el paso del tiempo. Aunque todavía es un licor indómito, el olfato del experto ya puede sentir el aroma de un futuro prometedor. Ya posee la intensidad particular del aguardiente con una capacidad de añejamiento excepcional. Incluso en esta etapa, el Maestro bodeguero puede detectar indicios de los sabores que progresivamente se irán haciendo más refinados y elegantes con el pasar de los años.

Las notas de frutas frescas, como la pera, dan paso a notas de frutas maduras, como el albaricoque y el durazno. A las notas de vainilla, les siguen las de regaliz y pan brioche.


Los aguardientes puros ahora se combinan en grupos de 50, cada uno de los cuales representa dos o tres "crus". Aunque a esta edad, un aguardiente ordinario comenzaría su maduración, este solo empieza a revelar sus sabores esenciales. Los taninos de las barricas de roble progresivamente empiezan a refinar la fuerza y el potencial del aguardiente, principalmente a comienzo del proceso, cuando la barrica está nueva. Y sin embargo, aún faltan muchos años para que el proceso culmine.

La ciruela va adquiriendo notas de mermelada. Con el proceso de añejamiento, destaca la riqueza de las notas frutales - las frutas maduras se transforman progresivamente en frutas confitadas para tomar finalmente la textura untuosa de la mermelada.


Cada barrica encierra ahora una mezcla de 300 aguardientes y el elixir ahora pasa a manos de un nuevo Maestro bodeguero. Los aguardientes se han añejado en barricas tradicionales de roble de la región francesa de Limousin. Los taninos de la madera han cumplido con su labor: refinar el potente licor. Los sabores esenciales ahora son más sutiles y potentes, y la mezcla también ostenta una textura más intensa.

La complejidad de la mezcla es cada vez mayor y ahora se aprecia a través de sabores inéditos, como champiñones y nueces. Con el paso del tiempo, sobresale un núcleo de notas singulares. Los sabores de madreselva seca y de mermelada de frutas se mezclan con azafrán, madera de estuche de cigarro, champiñones y nueces.


En total, las voces de 600 aguardientes ahora entonan una misma melodía. Los sabores esenciales se hacen evidentes, mientras el espectro de sabores se extiende. Todos los sabores se van equilibrando y la textura se torna aterciopelada, aunque la suavidad extrema aún no se hace sentir. Lo que viene es un largo y minucioso período de crianza en "tierçons". El roble de estas barricas antiguas ya no tiene taninos, simplemente permite el intercambio entre el aguardiente y el aire alrededor de la barrica, que es regulado por las dimensiones desproporcionadas de la barrica y la fineza extraordinaria de las duelas.

La ingeniosa mezcla puede contar ahora hasta 1 200 aguardientes. Néctar de flores secas inmortales, frutos secos, cuero, nuez moscada, madera de sándalo, miel y corteza de árbol, así como una persistencia en la boca que supera cualquier expectativa. La complejidad se aprecia en su duración excepcional y en la presencia de sabores originales que no son comunes en aguardientes de menor linaje.


Todos los elementos se han unido a la perfección en la opulencia exquisita y delicada de un maravilloso néctar intenso y refinado a la vez. El catador atento podrá identificar más de 250 sabores discretos, que descubrirá uno por uno, pues cada encuentro con LOUIS XIII es una experiencia inédita.

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